Informar sin violencia: una responsabilidad de los periodistas

Cristina Amalia Alvarado Ortiz

Los periodistas tienen un rol fundamental en la sociedad: influyen en nuestra forma de percibir nuestro entorno y en la opinión pública. Pero en las noticias sobre violencia de género tienen un papel adicional: el de su visibilización para lograr que la ciudadanía tome consciencia sobre ellos. Sin embargo, las coberturas noticiosas, hasta el día de hoy, no han sido las mejores. El morbo con el que pretenden obtener más ventas, el escaso reporteo y una evidente falta de capacitación en el enfoque de género por parte de los periodistas contribuye a mantener jerarquías de poder por las que muchas mujeres sufren las consecuencias sobre sus propias vidas.

Según el Ministerio de la Mujer, se han reportado 14 feminicidios en enero del 2021 y, por las propias palabras de la ministra Silvia Loli, “los feminicidios aumentan en periodos de cuarentena”. En tiempos de pandemia resulta importante todo esfuerzo por prevenir y erradicar la violencia y, la mayoría de estos feminicidios, fueron cubiertos por el periodismo, pero de forma inadecuada. 

El trabajo de los periodistas es importante para alertar a la ciudadanía del grave problema social que es la violencia de género. Sin embargo, haciendo una revisión de las notas publicadas en diferentes medios, el deficiente tratamiento periodístico deja información irrelevante para prevenir futuros casos. No mencionan líneas de apoyo, sobre exponen la imagen de las víctimas y, en la mayoría de los casos, solo se limitan a anunciar la forma en que violentaron la vida de ellas.

Si los periodistas estuvieran capacitados en el enfoque de género no utilizarían como única fuente de un caso de feminicidio a un familiar de la víctima, como lo hizo, por ejemplo, el diario La República, cuando cubrieron el hallazgo del cuerpo de una mujer en Santa Eulalia.  Repetir que una mujer sufría maltratos por parte de su pareja y que la mató porque estaba embarazada no solo replica la violencia de forma masiva, sino que reproduce la jerarquía de poder que alimenta la violencia de género en el que ideas estereotipadas, como que las mujeres “despiertan” reacciones agresivas por parte de los hombres, se justifican. No hay ninguna intención de identificar las causas detrás de esta violencia enquistada en nuestra sociedad. El uso de las fuentes especializadas desde distintos frentes: psicológico, jurídico, social, etc. debe formar parte de la responsabilidad social del periodista al momento de cubrir una noticia sobre violencia de género. 

El periodismo tiene una responsabilidad para formar una sociedad más justa e igualitaria en donde las personas no sólo consuman información, sino que la información sea parte del empoderamiento de la sociedad para que contribuya a hacer valer sus derechos. No necesitamos que solo sean cajas de resonancia. Para eso está cualquier persona que no tenga la profesión de periodista. Los periodistas deben hacer bien su trabajo, investigar antes publicar, ponerse en el zapato de las personas de las que están hablando y entender que hay una realidad que exige tener un compromiso más activo. Nadie obliga a los periodistas a estar capacitados en temas de género, pero en el Perú se debe fomentar las buenas prácticas periodísticas porque, así como los periodistas pueden contribuir a mantener estos prejuicios que fomenta la violencia de género, también pueden ayudar a deconstruirlos. Capacitarse en temas de género es parte de la responsabilidad social del periodista y este será el tipo de distintivo que le va a permitir destacar de los demás y dar un adecuado servicio a la sociedad con su trabajo.

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