NOTA TÉCNICA DE LA OIT SOBRE EL IMPACTO DE LA COVID-19 EN EL EMPLEO Y LOS INGRESOS LABORALES

La Organización Internacional del Trabajo ha publicado hace unos días la Nota técnica país del Panorama Laboral en tiempos de la Covid-19, denominado “Perú: Impacto de la Covid-19 en el empleo y los ingresos laborales”[1], como parte de un homenaje póstumo al economista Julio Gamero quien elaboró parte esencial de este informe.

Este documento es relevante para nuestro país debido a que contiene un diagnóstico del impacto de la pandemia en el empleo peruano, y propone una serie de recomendaciones que deben ser tomadas en cuenta por nuestras autoridades para proteger el empleo decente camino a una “Normalidad mejor”.

Datos:

1. Sectores de riesgo

El documento señala que tomando como base la ENAHO 2019 y a la metodología de la OIT, estiman que un 40.8% del empleo de Perú se encuentra en sectores de riesgo alto y otro 8.4%, en sectores de riesgo medio-alto. Siendo que, en los sectores de alto riesgo se encuentra empleadas en mayor proporción las mujeres con un 55.9% y los jóvenes de 15 a 29 años con un 30.4%, quienes tienen una alta probabilidad de pérdida de empleos, reducción de horas de trabajo y recortes salariales.

2. Impacto en el empleo

Respecto al impacto en el empleo generado por la pandemia, la OIT toma los datos del segundo trimestre 2020 de la ENAHO, indicando que la población ocupada a nivel nacional registró una fuerte contracción de 39.6%, que se expresa en 6.7 millones de personas, que perdieron sus empleos, generando mayor precariedad del empleo. Y, que entre julio 2019 y junio 2020, la tasa de empleo informal aumentó a 74.3%, es decir 1.7% más del promedio de los dos años anteriores, siendo mayor la informalidad en mujeres, jóvenes y ocupados con baja calificación que laboraban en pequeñas unidades productivas.

3. Impacto en los ingresos

A nivel de las personas ocupadas en Lima Metropolitana, unas 3.6 millones de personas, el ingreso laboral real cayó en 10.5% en el trimestre móvil junio-agosto 2020, siendo la mayor reducción en el nivel de ingreso laboral real en 9 años. Los más afectados fueron los hombres, adultos, ocupados menos calificados, independientes y en pequeñas unidades productivas, especialmente los que trabajaban en el sector construcción.

Recomendaciones:

La OIT culmina este documento con recomendaciones para nuestro país, señalando que para la gestión de la crisis del empleo es necesaria la coordinación y los acuerdos tripartitos del gobierno, los empleadores y los trabajadores. Más aún si la pandemia continúa y sus efectos en la economía y el mercado del trabajo son inciertos. Asimismo, enfatiza en abordar los temas estructurales, sobre la limitada diversificación productiva de nuestra economía, la baja productividad y heterogeneidad productiva, y la elevada informalidad. Por ello, propone abordar la crisis en tres niveles de atención que permita una recuperación sostenible del empleo, en base a la consulta y diálogo social.

I. Reactivación del empleo a través de la diversificación productiva y la creación de un entorno de promoción de empleos formales hacia una “mejor normalidad”

El documento señala que se debe potenciar el diálogo y la negociación colectiva, los cambios tecnológicos y organizativos en las pequeñas empresas, apoyar a las unidades productivas para acceder a mercados diversificados, propiciar un sistema financiero inclusivo y productivo, la integración de clusters y redes de empresas a cadenas globales de valor, el estímulo fiscal para orientar inversiones privadas hacia nuevos sectores, la inversión pública y privada en ID, las estrategias integrales atractivas para la inversión directa en conocimiento productivo e innovación, el plan de inversión en educación para el trabajo y reconversión profesional, las políticas de desarrollo productivo con un fortalecimiento de la inspección, vigilancia y control, entre otros.

II. Impulso del empleo decente a través de la inversión en políticas activas del mercado de trabajo

Promover el desarrollo de programas masivos de capacitación/entrenamiento/reconversión laboral, programas temporales de empleo público para compensar la pérdida de puestos de trabajo, subsidios graduales y condicionados a la planilla de las empresas como incentivo para mantener empleos formales, apoyo al autoempleo y a las microempresas para su formalización y desarrollo, servicios de empleo que incorporen mecanismos no presenciales, fomentar el uso de la inteligencia artificial y la gobernanza de datos sólida en tiempo real, apoyar a las empresas a desarrollar el comercio electrónico a distancia, adecuar las actividades a los estándares de seguridad y salud sobre alimentos, impulsar el uso de medios de pago electrónicos de bajo costo de transacción para Mypes, implementar los protocolos de seguridad y salud en el lugar de trabajo, entre otros.

III. Fomentar el empleo mediante la formación, la digitalización de una parte de la economía y el impulso de nuevos sectores productivos

Si bien la pandemia ha generado un mayor proceso de digitalización de la economía, por otra parte puede traer consigo la desigualdad laboral, por lo que debe establecerse políticas laborales que permitan una transición gradual al uso de las tecnologías. Para ello será necesario fortalecer el capital humano mediante la capacitación y asesoramiento continuo que les permita tener habilidades para reinsertarse en el mercado de trabajo formal.

Balance:

A cerca de seis meses de iniciada la pandemia y con información certera de sus efectos en el empleo en nuestro país, consideramos oportunas las recomendaciones dadas por la OIT, empezando por la necesidad de que las políticas económicas y sociales deben ser tomadas en base al diálogo social tripartito. Asimismo, que las políticas públicas apunten a cambios estructurales de nuestra economía como la diversificación productiva, avanzar hacia los cambios tecnológicos, la digitalización de la economía, la promoción de clúster y cadenas globales de valor, entre otros. 

En ese sentido, y como un aporte a fortalecer dicho debate, pongo a disposición los instrumentos normativos de mi autoría que fueron presentados y aprobados en el Parlamento Andino, como son:

  • Marco Normativo “Para el Fomento de las Cadenas Productivas y de Valor”.
  • Marco Normativo “Para Promover el Desarrollo e Internacionalización de las Pymes en la Región Andina”.
  • Marco Normativo “Para el Fomento de Políticas Públicas de Ciencia, Tecnología e Innovación en los Países Andinos”.
  • Marco Normativo “Para la Transformación hacia la Economía Digital en los Países Andinos”.
  • Marco Normativo “Sobre Inclusión Financiera”.
  • Recomendación N° 338 “Exhortar a los Países Andinos a Impulsar la Transición de la Economía Informal a la Economía Formal”.
  • Recomendación N° 375 “Para la Ratificación del Convenio sobre la Negociación Colectiva de la Organización Internacional del Trabajo”.
  • Recomendación N°398 “Promover y Fortalecer el Diálogo Social en los Países Andinos Frente a los Cambios en el Mundo del Trabajo”.

[1] Véase en: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/documents/publication/wcms_756474.pdf

Foto: UIS

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