Alan Fairlie Reinoso

Se ha anunciado desde el gobierno una reforma laboral que sería anunciada en el mensaje presidencial de julio. Las centrales sindicales se han retirado de las “negociaciones” en el Consejo Nacional del Trabajo, señalando que no se están considerando sus propuestas y se trataría de una imposición. En este artículo presentamos las observaciones de los trabajadores, particularmente las de la CGTP, ubicando el contexto laboral regional reciente.

Posición de los trabajadores frente a la reforma anunciada

Se plantea que es un proyecto de flexibilización laboral, que profundiza las políticas de liberalización y apertura implementadas en los años noventa del siglo pasado

  • Se cuestiona la modificación del Contrato de Trabajo por el denominado “Régimen General”, que buscaría introducir normas que hoy rigen para regímenes agrarios y de exportaciones, buscando dividir generacionalmente a los trabajadores. Los viejos mantendrían derechos de sus contratos a tiempo indeterminado, y a los nuevos con la “reforma laboral”, se les recortarían gratificaciones, CTS, vacaciones, derechos de seguridad y salud en el trabajo.
  • Se discute la ley para “promover” el empleo joven, y el subsidio al sector empresarial con el 9% de los aportes y a las AFPs con el direccionamiento de la afiliación. Se teme que en última instancia se busque quebrar ESSALUD, ya el Estado no le paga una deuda significativa.

3)  Otro problema es el de Ceses Colectivos. Se ha dicho que se verá caso por caso, y ya se aprobaron para una empresa que los solicitó. LA CGTP considera hay una voluntad política de iniciar un despido masivo de trabajadores nombrados, de forma tal que en un plazo relativamente corto solo quede el grupo de trabajadores con derechos recortados.

4) También les preocupa la desactivación en los hechos de la SUNAFIL (Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral), no tiene suficiente presupuesto, y se le están recortando funciones de fiscalización eliminando multas y dificultando su pago, permitiendo la judicialización de los procesos, creando condiciones para la impunidad de los empleadores por los abusos cometidos.

5) Se cuestiona la propuesta de “regular” el arbitraje potestativo causado, el que ya no existe desde el pronunciamiento del Tribunal Constitucional. Asimismo, buscar prolongar el trato directo a 6 reuniones o tres meses, complicando la negociación colectiva. Atentaría contra la libertad sindical, y eliminaría la posibilidad de plantear un “cierre de pliego” en las fórmulas arbitrales.

6) De otra parte, se considera ineficiente la ley procesal de trabajo, ya que hay audiencias que se están programando para noviembre del laño 2018. La pregunta que se hacen, es donde pueden acudir entonces los trabajadores que consideran afectados sus derechos fundamentales, si se flexibilizan las normas laborales y el poder judicial está rebasado.

Reforma laboral y “mercado” de trabajo regional

Un reciente trabajo conjunto de CEPAL-OIT (1) muestra el incremento de la tasa de desempleo al 2016. La razón, de acuerdo a la CEPAL, es por la caída de la tasa de ocupación y un aumento de la tasa de participación que pone en evidencia “el efecto de un aumento abrupto del desempleo, que, al afectar el nivel de ingresos de los hogares, puede gatillar el deseo de más personas de participar en el mercado laboral. Por ende, en un contexto de caída de la tasa de ocupación urbana producto de la contracción económica, una participación laboral creciente abona las condiciones para que aumente de modo significativo la tasa de desempleo… ” p8  (ver gráfico I.2).

La caída de la tasa de ocupación es la del empleo asalariado, urbano, que fue el que creció durante la época del crecimiento económico.

 

Lo anterior se traduce en un deterioro de la calidad del empleo. La caída de la tasa de ocupación y de generación de empleo asalariado, se vio compensada por la generación de autoempleo con mayor informalidad, y porque el empleo se concentró en las actividades en ramas de actividad con condiciones laborales más precarias. Los ingresos se precarizaron y cayeron los salarios reales. (gráfico I.7)

En suma, pasado el ciclo de crecimiento de los últimos años, los trabajadores formales sufren los efectos de la desaceleración en la región. No es el mejor contexto para afectar derechos sindicales, cuando la vulnerabilidad por el ciclo económico aumenta, agudizando problemas estructurales pre-existentes.

En el Perú, aumenta la precariedad del empleo en un contexto de alta informalidad, autoempleo y coexistencia de diferentes modos de producción. En ese sentido, las preocupaciones de la CGTP, deben considerarse para un debate de fondo en el país, ya que es mucho lo que está en juego para el destino de los trabajadores y del Perú. En un contexto de polarización política, desatender las promesas hechas en campaña a los trabajadores, es echar más leña a la hoguera.

(1)CEPAL/OIT Coyuntura Laboral en ALyC. La Inmigración laboral en América Latina. Mayo 2017, número 16

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