LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA EN LOS JÓVENES Y EL DESAFÍO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Alan Fairlie
Rosa Varillas

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL y la Organización Internacional del Trabajo – OIT, han publicado de manera conjunta el documento de trabajo sobre Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe denominado“La dinámica laboral en una crisis de características inéditas: desafíos de política”[1]. En esta oportunidad, abordaremos lo referente a los efectos y desafíos de la crisis de la pandemia de COVID-19 en el empleo de los jóvenes.

Datos:

Según la CEPAL y la OIT, los principales efectos de la pandemia se expresaron en el mercado de trabajo, con la pérdida de empleos y de ingresos, los cuales tuvieron un mayor impacto en los jóvenes.

Fuente: CEPAL y OIT

Los jóvenes de 15 a 29 años, según un informe del 2018 basado en cinco países de la región, se encuentran empleados en más de un 50% en las ramas de actividad del sector comercio, servicios no mercantiles y las manufacturas; y, en Perú y Colombia a su vez, en las actividades agropecuarias. Los sectores económicos que han sido más afectados por la crisis son: hotelería,  comercio, servicios, que concentran a más trabajadores jóvenes. Asimismo, en el Perú, Paraguay y México, la mayoría de los jóvenes se encuentran bajo contratos temporales y fueron afectados desde el inicio de la pandemia, con la no renovación de sus contratos o el término de su periodo de prueba. A ello se suma, que los jóvenes también se encuentran contratados  a tiempo parcial, y en las nuevas formas de trabajo producto de los avances tecnológicos, que los hace más vulnerables frente a esta crisis.

Reinserción de los trabajadores jóvenes

Para la CEPAL y la OIT, existen riesgos para la reinserción productiva de los jóvenes. Si bien su retiro a la inactividad se debió a una situación transitoria ante el confinamiento obligatorio durante la pandemia, el reinicio de las actividades económicas no asegura que las empresas contraten a los jóvenes. Como muestra la experiencia en otros contextos de crisis, prevalecerá la contratación de personal con más experiencia para satisfacer la demanda de sus productos.

Por tanto, con menores oportunidades laborales, los jóvenes optaran por la desocupación o la inactividad. En el primer caso, podrían dejar sus estudios para buscar trabajo y eso perjudicaría su inserción laboral mas adelante. Y, si pasan a la inactividad, sin buscar empleo y sin mejorar sus calificaciones podría generar graves consecuencias en su futuro laboral, con  los riesgos de precariedad y exclusión.

Desafíos de políticas públicas

La CEPAL y la OIT ante esta problemática plantean un conjunto de políticas públicas, entre las cuales están las siguientes:

– Mantener  las políticas de transferencia de ingresos para los trabajadores adultos o los hogares, que permitan la eficacia de las políticas dirigidas a los jóvenes

– Considerar en la fase de recuperación post pandemia, la participación de los jóvenes en políticas activas de empleo.

– Promover la inserción laboral de los jóvenes de escasos recursos y bajos niveles de educación, que combinen la capacitación con una etapa posterior de pasantía en empresa.

– Incorporar en los contenidos de la formación profesional, el acceso a opciones de recalificación o reconversión laboral para los trabajadores que han perdido sus empleos.

-Ampliar y consolidar los cursos a distancia para la formación de los jóvenes.

– Apoyar el aprendizaje y la empleabilidad a lo largo de la vida, empezar con las gestiones para facilitar la entrada en el mercado laboral.

Ante lo señalado por la CEPAL y la OIT, consideramos que se deben reorientar las políticas públicas para el acceso al mercado laboral de los trabajadores jóvenes, más aún en el contexto que vivimos.  En ese sentido, se presentó desde nuestro despacho y fue aprobado en el Parlamento Andino, el Marco Normativo “Para impulsar la inserción laboral juvenil al mercado laboral en los países Andinos”, con el fin de promover la inserción de los jóvenes al mercado laboral formal y a fuentes de empleos dignos, que brinden adecuadas condiciones de trabajo.


[1] Véase en: https://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_760463/lang–es/index.htm

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