IMPACTO DEL COVID-19 EN EL TRABAJO Y LOS INGRESOS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE

La Organización Internacional del Trabajo ha publicado la segunda edición de la Nota Técnica del Panorama Laboral en los tiempos de Covid-19, denominado “Impactos en el mercado de trabajo y los ingresos en América Latina y el Caribe”[1], en el cual se muestran diversos indicadores sobre la situación actual de los trabajadores en la región que es una de las más afectadas a nivel mundial.

Datos:

El documento de la OIT señala que en los tres primeros trimestres de este año la reducción de las horas de trabajo fueron del 20.9%, los ingresos por trabajo se contrajeron en 19.3%, y las horas perdidas fueron del 33.5%. Asimismo, en los nueve países que concentran el 80% del empleo de la región alrededor de 34 millones de trabajadores perdieron sus puestos de trabajo. Afectando más a las mujeres y los jóvenes frente a los hombres y adultos y a los trabajadores informales y autónomos frente a los formales.

Un aspecto a resaltar es la pérdida del empleo, cuyos indicadores demuestra caídas drásticas. En el siguiente cuadro se podrá comparar la reducción de la tasa de ocupación a nivel de los países de la región, observando que el Perú ha sido uno de los países más golpeados:

Por otra parte, el promedio de horas trabajadas en la población en edad activa ha variado debido a la destrucción de los puestos de trabajo, las suspensiones temporales y la reducción de la jornada laboral. A nivel regional equivale a un 20.9%, el doble del promedio mundial que es el 11.7%.

Sobre los trabajadores suspendidos y con empleo ausente temporal tenemos que, en Argentina y Paraguay los trabajadores formales del sector privado que fueron suspendidos representan el 8,4% a julio del 2020 y el 18,5% al 18 de junio de 2020, respectivamente. En Chile, los ocupados ausentes fueron el 19% aproximado del total del empleo en el trimestre móvil mayo-julio de 2020. En México, el empleo ausente temporalmente con vínculo laboral llegó al 22% en abril del 2020. En Uruguay, los ocupados ausentes temporalmente alcanzaron el máximo de 23,7% en abril del 2020.

A nivel del aumento del sub empleo que ha aumentado producto de la pandemia y que genera empleo precario, el documento registra que en Costa Rica representa el 20,5% en el segundo trimestre de 2020, habiendo un aumento de 10.3% del año anterior. En México, la tasa de subocupación se elevó al 30% en mayo de este año. En Lima Metropolitana, la tasa de subempleo visible fue de 18% en el trimestre mayo-julio de este año.

La OIT, también muestra indicadores sobre la leve recuperación económica que se dio luego de levantar las medidas de la cuarentena obligatoria. En el gráfico podemos observar que entre los meses de marzo y abril la caída fue contundente, siendo nuestro país el más afectado, y su recuperación es más lenta a comparación de los otros países.

Principales políticas implementadas en América Latina y el Caribe para sostener los empleos y los ingresos

La OIT señala una serie de medidas que se han dado a nivel de los países de la región para sostener el empleo y mantener los ingresos de los trabajadores. Las principales políticas y medidas son: “(…) i. medidas y prestaciones monetarias en el marco de estrategias de sostenimiento de la relación laboral; ii. prestaciones por desocupación y iii. otros programas para otorgar seguridad económica a través de prestaciones monetarias a las personas y familias más afectadas por esta crisis que no están en la esfera de las relaciones laborales asalariadas formales y/o que no son cubiertas por los programas contributivos de la seguridad social”[2]. Como podemos ver a continuación, medidas como la prestación de seguro por desempleo, entre otros, no existen en nuestro país y es parte del motivo por el cual nuestra situación es aún más crítica.

Balance

Conforme algunos elementos que hemos resaltado del informe de la OIT, podemos corroborar que a nivel regional, excepto el Perú, varios países contaban con mejores instrumentos para proteger al trabajador previo a la crisis, como las prestaciones por desempleo. Asimismo, implementaron medidas para que las empresas, los puestos de trabajo y los ingresos se mantengan frente a la crisis conservando la seguridad económica de las familias.

Una de las razones por la cual los trabajadores de nuestro país han sido más perjudicados es justamente por la falta de dichos instrumentos y la ausencia de un registro de las familias vulnerables. Por ello, consideramos que es urgente retomar el debate sobre la cobertura universal de la seguridad social como lo planteamos en el Marco Normativo de mi autoría “Sobre Garantías Mínimas de Seguridad Social, Pensiones y/o Jubilaciones en los Países Andinos”, que fue aprobado en el Parlamento Andino y que contempla el seguro del desempleo, al igual que la Recomendación N° 378 “Sobre los Pisos de Protección Social para los trabajadores andinos”. Esperamos que las autoridades de nuestro país, tomen en cuenta estos instrumentos y se pueda enrumbar una salida a la crisis que vaya camino a una “normalidad mejor” con pleno respeto al trabajo decente y con diálogo social.


[1] Véase en: https://www.ilo.org/americas/publicaciones/WCMS_756694/lang–es/index.htm

[2] OIT. (2020). “Impactos en el mercado de trabajo y los ingresos en América Latina y el Caribe”. p. 29.

Foto: Anadolu Agency

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