Ni cuatro gatos, ni nido de ratas

Julio César Bazán
Presidente de la CUT Perú

Es indudable que, en las relaciones de producción, el capital y el trabajo coexisten en un latente conflicto de intereses individuales y colectivos, en el cual tanto los empresarios como los trabajadores ejercen las acciones que estimen necesario para hacer prevalecer los mecanismos de mayor acumulación por un lado y de reparto justo de los resultados de la producción. Este conflicto a lo largo del tiempo se ha regulado, por acuerdo entre partes o por los gobernantes del ejecutivo o el legislativo, de manera unilateral y autoritaria

En ese devenir de las relaciones entre empresarios y trabajadores; el gobierno obviando el diálogo social, para satisfacer a la CONFIEP en su propósito de prorratear los CTS, las vacaciones, las gratificaciones y las utilidades mensualmente, de expandir los regímenes especiales de derechos laborales recortados a otros sectores, de facilitar el cese colectivo de extender las jornadas de tiempo parcial y de desfinanciar la seguridad social solidaria, ha dado los DS 345 y 237, llamados respectivamente, política y plan de competitividad y productividad,

Como es obvio dicha acción anti laboral autoritaria ha merecido de los trabajadores el más firme rechazo y ha desencadenado una dura resistencia sindical a la imposición empresarial de la CONFIEP y a la sumisión gubernamental; frente al cual los voceros del  capital, en su afán de imponer a toda costa, sin diálogo social, más recortes de derechos laborales en el OP 5 de la política, han recurrido como siempre a calificativos despectivos para deslegitimar a los sindicatos, como el de cuatro gatos lanzado por la vicepresidenta del gobierno Mercedes Aráoz.

Al respecto, efectivamente en las últimas tres décadas, producto del más brutal ataque del capital al trabajo, el empresariado en el Perú ha logrado quitarle a los trabajadores varios  derechos y beneficios, básicos; intentando incluso, desaparecer los sindicatos; pero es indudable que lo consiguieron y solo lograron debilitarlos. Pero lo que si se impuso es el enriquecimiento empresarial, indebido; no solo a costa de arrebatarle los derechos a los trabajadores, sino también a costa del robo al Estado, como lo demuestran todos los actos de corrupción descubiertos. 

En tal sentido, el calificativo de cuatro gatos a los sindicatos, es anti laboral e indebido para referirse a uno de los actores sociales del mundo del trabajo; como lo es también, el repudiable nido de ratas, que podemos acuñar al empresariado, a la luz de los hechos; lo cierto es que esta realidad solo evidencia la lucha constante entre actores sociales en el mundo del trabajo y la evidente incapacidad del empresariado para crear trabajo decente y de la democracia para cumplir su rol de protección de derechos.

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