Política Nacional de Competitividad y Productividad: OP Nº 2:  Fortalecer el Capital Humano, pero con enfoque integral

 

Alan Fairlie y Jessica Portocarrero

 

En su objetivo N°2, la Política Nacional de Competitividad y Productividad (PNCP) señala la importancia de contar con un capital humano altamente capacitado para poder alcanzar mayores niveles de productividad, así como promover una formación laboral continua, mayor acceso a la educación básica regular, la educación universitaria y técnica, y la necesidad de contar con docentes capacitados que promuevan el desarrollo potencial de niños, niñas y los jóvenes del país. Si bien, mejorar los factores mencionados previamente resulta fundamental, en la PNCP no se mencionan temas trascendentales que se analizan a continuación:

 

  • El impacto de la educación en el crecimiento de los países.

Uno de los principales retos que enfrenta nuestro país para alcanzar mayores niveles de desarrollo y competitividad, es la formación de capital humano, ámbito en el que el panorama para nuestro país no es alentador. De acuerdo a informes nacionales e internacionales sobre productividad, existe una alta brecha desfavorable a Perú respecto a las economías desarrolladas, lo que se explica por brechas de infraestructura, de capital humano y de estabilidad macroeconómica. Por ejemplo, de acuerdo al índice de Capital Humano[1] del Banco Mundial, nuestro país tiene un índice de 0.59, significa que la productividad en la fuerza laboral de la generación de un niño que nazca hoy, será 59% de lo que podría ser si su generación hubiera recibido una educación completa y una buena salud.

 

En ese sentido, entre los principales retos están el acceso a una educación de calidad, con docentes altamente capacitados, en donde se brinde a los estudiantes contenidos y herramientas (tanto de infraestructura, como tecnológicas) que les permitan desarrollar nuevas habilidades y competencias.

 

1.2 Principales desafíos para desarrollar, gestionar y fortalecer el capital humano en el Perú

  • Recursos económicos destinados al fortalecimiento del capital humano.

El gasto destinado a los sectores importantes como educación y salud, se mantienen en niveles insuficientes. En el caso de la educación, el porcentaje del gasto público total destinado al sector ha ido mejorando en los últimos años en el país, pasando de 13.6% en el 2011 a 18.2% en el 2017 En términos relativos, la educación primaria ha ido perdiendo peso en el gasto en educación total, pasando de 5.3% en 2011 a 4.5% en 2017.  Situación inversa se presenta con la educación secundaria, que pasa de 4.3% a 4.6% en ese lapso. Mientras que los recursos destinados a la educación superior, casi se han mantenido en el mismo nivel[2]. En relación con el gasto en salud, aunque el país ha presentado una tendencia creciente, para el 2015 alcanza apenas el 5.3% del PIB, siendo uno de los más bajos de la región, encontrándose por debajo de países como, Bolivia, Colombia y Ecuador.

Pese a este panorama, el objetivo N°2 de la PNCP, a lo largo de su diagnóstico, así como sus lineamientos de política, no contempla la posibilidad de destinar mayores y mejores recursos a sectores claves en el desarrollo de capital humano, como la educación y salud. Sin embargo, nos habla de “incrementar el acceso de la población en edad escolar a servicios públicos de calidad, así como el acceso a educación superior, además; hace hincapié en consolidar la reforma magisterial y revalorización docentes”, lineamientos que para ser implementados requieren de un mayor presupuesto.

  • Fortalecimiento de la Profesión Docente

Uno de los ejes priorizados por el Ministerio de Educación en los últimos años ha sido la calidad docente. Es así que, en el 2012 se aprobó Ley de Reforma Magisterial (LRM), la cual entre sus objetivos contempla la Carrera Pública Magisterial (CPM), siendo uno de sus componentes la mejora de remuneraciones en función al mérito, esperando que este se duplique en el año 2021, con el fin de posicionar a la carrera docente en términos remunerativos.[3] El ingreso a la Carrera Pública Magisterial se da a través de un concurso público, accediendo así a la primera escala magisterial, teniendo la opción de poder seguir escalando y, por ende, percibiendo mayores ingresos. No obstante, el Estado peruano ha venido reduciendo el peso del gasto en personal docente, pasando de casi 50% del gasto total en educación en 2011 a 40% en el 2015.

 

El objetivo N°2 de la PNCP tiene como objetivo consolidar la reforma magisterial y la revalorización de los docentes, sin embargo, no especifica con qué recursos se conseguirá tal fin. Por otro lado, tras la huelga magisterial del 2017, el Ministerio de Educación  ha postergado la prueba de evaluación de desempeño docente, la cual verifica la labor de los maestros en el aula[4], hecho que debe corregirse a través de capacitaciones constantes que les permita desarrollarse profesionalmente y estar aptos para rendir dicha evaluación, además fortalecer la calidad de enseñanza del país.

En ese sentido, es necesario aunar esfuerzos no sólo para aumentar el acceso a la educación, sino para garantizar la calidad en la enseñanza. El gobierno debe otorgar a los maestros un trato digno, puesto que el nivel educativo de un país depende de sus docentes.

  • Educación Superior de calidad

Con la proliferación de nuevas universidades en las últimas décadas, la calidad de la enseñanza quedó en un segundo plano, pasando de 48 universidades en 1990 a 132 en el 2015, y el 80% de las universidades creadas fueron privadas[5]. Por otro lado, el porcentaje de jóvenes entre 15 y 29 años que cuenta con educación superior se ha incrementado pasando del 30.9% a 35.8% entre el 2011 y el 2016[6]; lamentablemente, este crecimiento no se vio traducido en mejoras en la calidad y una mayor empleabilidad de los jóvenes. Resulta indispensable que el Estado continúe implementando mecanismos y estrategias que garanticen que las Instituciones de Educación Superior cumplan con los estándares mínimos calidad. Solo 67 de las 141 universidades existentes a la fecha[7] han logrado obtener sus licenciamientos.

El objetivo N°2 de la PNCP, busca incrementar el acceso y la calidad de la educación superior, lo que consideramos que solo se alcanzará en la medida que los sistemas de educación superior logren avanzar en: por un lado, el desarrollo de habilidades cognitivas y cuantitativas que potencie la empleabilidad de los jóvenes, lo cual implica que la educación superior ofrezca una formación y capacitación continua; y, por otro lado, en el desarrollo de habilidades digitales y tecnológicas[8]; que les permita desenvolverse en sectores altamente tecnológicos.

  • Formación laboral para el empleo

Es primordial que las habilidades de los jóvenes coincidan con las demandas del mercado laboral, puesto que esto permitirá la transición de la escuela al trabajo. Algunas investigaciones[9]  .Señalan que la transición de la escuela al trabajo en el país, puede variar entre 3 meses, si los jóvenes trabajadores cuentan con educación terciaria, hasta los 9 meses, en el caso que solo se cuente con secundaria incompleta; pero si se considera el tiempo de transición de la escuela a un trabajo decente, el tiempo se puede extender  hasta 31 meses para aquellos que solo tienen secundaria incompleta.

 

Si bien, el objetivo N°2 de la PNCP tiene como fin “Optimizar los servicios para el fortalecimiento de capacidades de la fuerza laboral a través del mejoramiento de la formación para el empleo, la certificación de competencias laborales y mecanismos para incentivar la capacitación laboral en el ámbito privado”.  Lamentablemente, la PNCP no contempla destinar mayores recursos a las instituciones responsables de la formación y del empleo y trabajo, recursos que son necesarios para optimizar los programas ya existentes y para el diseño de programas específicos que mejoren la articulación de los programas educativos y de empleo. Por otro lado, es necesario dotar a los jóvenes de habilidades tanto cuantitativas y cognitivas; además de habilidades blandas que les permita insertase satisfactoriamente al mercado laboral.

 

1.3 Conclusiones

Contar con un capital humano es un factor esencial para alcanzar mayores niveles de desarrollo, productividad y competitividad, así como para acortar las brechas de desigualdad existentes en nuestro país. En ese sentido, el objetivo N°2 presenta lineamientos de políticas fundamentales para lograr tal fin, sin embargo, deja de lado otros factores claves, tales como: la educación intercultural, mayores niveles de inversión pública en el sector educación y salud. No solo basta con mejorar los programas existentes, sino incorporar dentro del sistema educativo mecanismos y programas que permitan a los jóvenes adquirir competencias laborales que mejoren su empleabilidad.

 

Es necesario formar a jóvenes en sectores más intensivos en tecnología, puesto que el trabajo y los procesos productivos están cambiando a raíz de la Cuarta Revolución industrial. Si contamos con capital altamente capacitado, seremos capaces de migrar a un nuevo modelo económico basado en el conocimiento y no en la exportación de materias primas, sin valor agregado.

 

 

Foto:ANDINA

[1] Mide el capital humano que un niño o una niña que nace hoy puede esperar alcanzar a los 18 años, teniendo en cuenta los riesgos de mala salud y educación deficiente que existen en el país en el que vive.

[2]  Banco Mundial (2018). Gasto Público en Educación

[3] Sistema de Seguimiento de las Cumbres de las Américas

[4]  Diario Correo (10.04.19) Este año no habrá evaluación de desempeño para docentes.

[5] Sunedu (2018) Informe Bienal Sobre La Realidad Universitaria Peruana

[6] Nota de prensa del INEI 23.09.17

[7] Al 04.05.19

[8] OCDE/CAF/ CEPAL, 2018). Perspectivas económicas de América Latina 2018.

[9] CAF (2016) RED 2016. Más habilidades para el trabajo y la vida: los aportes de la familia, la escuela, el entorno y el mundo laboral.

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