GRUPO DE LIMA Y PRIORIDAD NACIONAL

Alan Fairlie Reinoso

Declaración

El 4 de enero el Grupo de Lima sacó una declaración sobre Venezuela, desconociendo el nuevo mandato del Presidente Maduro, anunciando que no asistirá ningún representante de los gobiernos a su juramentación, reconociendo a la asamblea nacional como interlocutor válido, poniendo restricciones migratorias a funcionarios de ese gobierno y congelando sus cuentas.
Todos los países de la Alianza del Pacífico firmaron, en sintonía con la política que EEUU propicia en la región. México no lo hizo, amparándose en el principio de autodeterminación de los pueblos y de no intervención en los asuntos internos de otros países. Fuera del Grupo, Uruguay también ha manifestado su discrepancia, además de los países del Alba.
No se llegó al extremo de romper relaciones diplomáticas, por discrepancias internas del Grupo. Esta situación agudiza la polarización existente en la región. No se ha podido aprobar la “cláusula democrática” en la OEA, por no contar hasta el momento con los votos necesarios. Se busca aislar al régimen venezolano entonces desde el Grupo de Lima.

¿Prioridad nacional?

Coincidimos en la Declaración, con que el tema migratorio no puede ser atendido por los países individualmente y ha desbordado sus capacidades internas. Y, que se requieren fondos internacionales para atender la emergencia, con un enfoque coordinado regionalmente. Hubiera sido clave que las restricciones migratorias se apliquen oportunamente, y no tener ahora una situación que se torna inmanejable con crecientes conflictos y actos de delincuencia y violencia en nuestro país. Por una decisión ideológica, tenemos ahora un grave problema interno.
Preocupa que las energías y esfuerzos de la Cancillería se concentren en un país vecino, y no en temas que comprometen nuestro futuro. Por ejemplo, el acuerdo de Chile con Brasil sobre corredores bioceánicos al Asia, que deplazarán al Perú, salvo que urgentemente reactivemos propuestas como las de Paita en el Norte, y una estrategia adecuada en la proyección externa de la macroregión sur. Sería el colmo que teniendo gas, le compremos a Bolivia, abandonando el proyecto de complejo petroquímico, mientras el nuestro se va para Chile.
Defender el interés nacional, impulsar políticas domésticas y externas que nos lleven a una mejor inserción internacional y al desarrollo, deberían ser las prioridades. Saludamos en ese sentido y compartimos la posición mexicana que, permaneciendo en la Alianza del Pacífico, ha mantenido una línea independiente de política exterior.

Foto: Agencia de Noticias Andina

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