45 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO CONTRA EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE EN CHILE

“…Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y  les digo, que tengo la certeza, que la semilla que entregáramos a la conciencia  digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza…”. Así empezaba Salvador Allende, el que sería su último discurso, aquel 11 de septiembre de 1973, mientras las fuerzas armadas chilenas bombardeaban el Palacio de la Moneda.

La dictadura de Augusto Pinochet, sumió al país en la oscuridad por 17 años, y según el reciente informe de La Comisión Valecht, tuvo un saldo aproximado de más de 40 000 víctimas.[1]

“El hecho clave es la manera en la que Allende llegó al poder”, le dice a BBC Mundo el canadiense Kristian Gustafson, director del Master en Inteligencia y Seguridad de la Universidad de Brunel en Londres. “No era un caudillo, no era un dictador que era remplazado por otro, era un líder socialista electo que estaba siguiendo la vía pacífica. Por eso fue más impactante y la desilusión más fuerte. Esa gran esperanza fue derrocada con un golpe”, puntualizó.[2]

Documentos sobre Chile desde los años 1968 a 1991, provenientes de siete agencias gubernamentales estadounidenses, desclasificados hace algunos años, ponen en evidencia la estrecha relación del gobierno de Richard Nixon, con las fuerzas armadas de Chile, que terminó en un golpe de estado el 11 de setiembre de 1973 y que muestra la intervención directa de Estados Unidos, desde antes que Salvador Allende ganara las elecciones presidenciales.

A 45 años del golpe de estado y 28 años del retorno a la democracia, los chilenos aún se aferran a la esperanza de obtener justicia y reparación para las víctimas; mientras que, en el resto de Latinoamérica, continuamos con nuestras propias luchas, con situaciones parecidas e intentos modernos de golpes de estado, donde se utiliza la ley para seguir fortaleciendo un sistema político- económico que reproduce la exclusión, la desigualdad y la violencia.

Por lo que, reafirmo mi voluntad de seguir luchando por el sueño de  una Latinoamérica unida, defendiendo la democracia, nuestra soberanía y autodeterminación de los pueblos, y rechazando cualquier intervención extranjera que atente contra la paz de nuestra región y del mundo.

[1] DIARIO EL PAÍS: https://elpais.com/diario/2011/08/20/internacional/1313791208_850215.html

[2] BBC: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/09/130906_chile_11_septiembre_golpe_emblematico

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