Alan Fairlie

(Artículo publicado en La Mula y Diario Uno)

La ministra Mercedes Aráoz obtuvo la confianza del Congreso esta semana. Tuvo el apoyo de todas las bancadas excepto el Frente Amplio y Nuevo Perú.

Bicentenario con el mismo modelo

La ministra hizo referencia a cómo enfrentar de la mejor manera el Bicentenario de la República, y la necesidad del diálogo, con lo que nadie podría estar en desacuerdo.

El problema es que se hicieron loas a las políticas y modelo seguido en los últimos casi 30 años, con lo que es imposible implementar lo que denominó una “revolución social”. En efecto, la vulnerabilidad y límites de un modelo primario exportador son conocidos. Se crece mientras los precios internacionales son buenos, pero se acaba con una caída de los mismos.

Es un modelo concentrador y excluyente, altos ingresos y buenos empleos calificados para los sectores de alta productividad, ingresos de subsistencia para amplios sectores de la población en sectores de menor productividad, la mayoría informales. Una brecha de ingresos y empleos que no se ha superado con ese estilo de crecimiento, la desigualdad persiste y aumenta. Políticas sociales son paliativos que tienen impacto en la pobreza desde el corto plazo y deben implementarse, pero no son sostenibles si no se cambia el modelo de crecimiento.

Se ha desperdiciado una vez más un período de bonanza. Se avanzó algo en políticas macroeconómicas contra-cíclicas en el corto plazo, pero no en la diversificación productiva, innovación, ciencia y tecnología, modernización de la infraestructura, diversificación exportadora. Tampoco una política tributaria progresiva que permita un financiamiento sostenible de una nueva estrategia de desarrollo, infraestructura y políticas sociales redistributivas. Difícil ingresar a la OCDE en esas condiciones.

Propuestas

Planteó 4 temas (agenda social, fortalecimiento productivo, reactivación, seguridad y prevención de desastres) y dos ejes transversales (“revolución social” y lucha contra la corrupción).

En agenda social como no estar de acuerdo con la igualdad de oportunidades: educación, salud de calidad. Se mencionó cambios en educación, pero no se ligó la educación superior a la innovación, ciencia y tecnología y la corrección de problemas que la reciente huelga magisterial ha desnudado. Está bien declarar en emergencia hospitales y centros de salud, pero tiene que haber un correlato en el presupuesto que se aumenta, pero de modo insuficiente excelentes los anuncios sobre agua, desagüe, electricidad. La mayor privatización de servicios básicos aparece como riesgo. El problema es tener la suficiente presión tributaria, sobre lo que no se dijo como aumentarla, solo que se pedirán facultades legislativas.

Respecto al fortalecimiento productivo de habla de las pymes, pero enfatizando aspectos legales para su formalización, no como aumentar su productividad, competitividad sistémica. Financiamiento en el que participarán cajas municipales, pero no un mecanismo de fomento desde instituciones del Estado, tampoco políticas de capacitación y apoyo estratégico. Más compras públicas, que son un paliativo si lo anterior no se resuelve.

Se mencionan acciones para pesca, turismo, ganadería. Pero, el ministro de Producción anunció el abandono de la diversificación productiva como política. Aunque para la minería se anuncian medidas concretas como la ventanilla única. Es decir, la consolidación del modelo de crecimiento en curso. Ciencia y tecnología ausentes del discurso.

Se anuncian obras de infraestructura y plan de reconstrucción con obras por impuestos, para consolidar la reactivación. Se menciona a gobiernos regionales y locales, pero en último período se ha recentralizado el presupuesto. De nada sirven los múltiples viajes y reuniones de ministros con autoridades locales si no se pone en marcha una efectiva regionalización y descentralización, que supone ordenamiento territorial, tampoco abordado en el mensaje. Con los problemas de corrupción que se tienen, previamente habría que ajustar el sistema si no se quieren repetir graves problemas actuales. Se mencionaron proyectos en curso o que se iniciarán (principalmente mineros), pero se hace referencia a consulta previa, sin asegurar que se implementarán proyectos solo con la licencia social correspondiente, o el respeto de los estándares laborales y ambientales internacionales.

Nueva República para el Bicentenario

En suma, son buenas intenciones, pero la profundización del modelo en curso, no es el camino para el desarrollo sostenible, ni para una “revolución social” para el Bicentenario. Se requiere un cambio de estrategia, un nuevo pacto fiscal sin paraísos fiscales, elusión y evasión, donde paguen más los que ganen más y tengamos una presión tributaria sobre el PBI suficiente para reactivar, diversificar y redistribuir. Una nueva estrategia que nos lleve a una segunda República, una segunda independencia. Ese es un desafío y tarea para las fuerzas del cambio, que deben liderar el movimiento social y político que permita los cambios de Constitución e institucionales que la hagan viable.

Foto Portada: Agencia Andina

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